El bienestar psicológico de los trabajadores les permite afrontar el estrés, ser productivos y contribuir a la empresa. Una buena salud mental en el trabajo mejora el rendimiento, la creatividad y el compromiso.
Carolina Rodríguez Mantilla
Psicóloga, IPS Comfenalco Santander
La importancia de la salud mental ha aumentado significativamente en los últimos años, reconocida como un componente esencial del bienestar general y la salud física. Esto se debe a su impacto directo en la forma como pensamos, sentimos y actuamos, así como en nuestra capacidad para enfrentar el estrés, trabajar, mantener relaciones y contribuir a la comunidad.
La salud mental en el trabajo cada vez toma más relevancia por el aumento significativo de enfermedades; situación que impacta negativamente en los ámbitos individual y organizacional. En las personas se observan síntomas como estrés crónico, irritabilidad, desmotivación, ansiedad y depresión, que afectan la calidad de vida en otros ámbitos, como el familiar y el social. En las empresas se visibiliza una baja productividad, aumento en los riesgos, ausentismo y rotación de personal. Sin embargo, más allá de la productividad y la eficiencia, hoy se reconoce el bienestar emocional y psicológico de los trabajadores como el pilar del bienestar laboral.
En el lugar de trabajo es donde las personas pasan la mayor parte de su tiempo, lo que lleva a una mayor exposición de factores de riesgo psicosocial. Los factores que afectan negativamente la salud mental de los trabajadores son diversos y abarcan tanto aspectos internos como estrategias de afrontamiento para gestionar el estrés o resolver conflictos y externos, como carga de trabajo excesiva, horarios prolongados, condiciones laborales deficientes e inapropiado clima organizacional, entre otros.
El Gobierno nacional, por medio de la Ley 2460 de 2025, busca fortalecer la promoción, la prevención y la atención de la salud mental con un enfoque integral y territorial. Esta ley establece el enfoque biopsicosocial como obligatorio, busca garantizar el derecho a la salud mental de toda la población, da prioridad a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, facilita el acceso a servicios de psicología sin remisión médica y crea el Observatorio Nacional de Salud Mental.
Por otro lado, el Ministerio del Trabajo, recientemente, expidió el Decreto 728 de 2025, que establece acciones para la promoción de la salud mental, la prevención de trastornos mentales y el consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral. Esta normativa representa un paso importante en la protección del talento humano, especialmente en contextos de alta exposición al estrés y cargas emocionales.
Generar bienestar mental requiere de un esfuerzo conjunto. Las empresas tienen la responsabilidad de garantizar entornos laborales saludables, que promuevan el respeto, la equidad, la comunicación efectiva y el sentido de pertenencia; sin embargo, los trabajadores también tienen un rol activo en la gestión de su bienestar mental, por medio de estrategias individuales de autocuidado, como las que mencionamos a continuación:
- Gestión del estrés y la carga laboral
Priorizar tareas. Aprender a identificar y organizar lo más importante para evitar sentirse abrumado.
Realizar pausas activas. Incorporar pequeñas pausas para estirar o caminar, especialmente si el trabajo es sedentario.
- Fomento de la conexión social
Descansos y almuerzos. Aprovechar estas pausas para socializar con colegas sobre temas no laborales y fortalecer las relaciones.
Contacto con seres queridos. Dedicar tiempo a la familia y amigos para sentirse apoyado fuera del trabajo.
- Hábitos saludables
Sueño y descanso. Priorizar el sueño suficiente para mejorar la concentración y el estado de ánimo.
Alimentación y ejercicio. Mantener una dieta equilibrada y practicar actividad física regular para reducir el estrés.
- Prácticas saludables
Atención plena (mindfulness). Reservar unos minutos diarios para la meditación o la respiración consciente puede ayudar a reducir la ansiedad.
Actividades recreativas. Dedicar tiempo a pasatiempos que produzcan satisfacción y ayuden a desconectar de las responsabilidades.
- Establecer límites claros
Horarios. Evitar la revisión de correos electrónicos o mensajes del trabajo fuera de horario para desconectar realmente.
Espacios. Si se trabaja desde casa, designar un lugar específico para las tareas laborales y no invadir el espacio personal o de descanso.
- Apoyo entre compañeros de trabajo
Escucha activa y validación. Cuando un compañero hable de sus problemas, escucharlo sin juzgar y validar sus emociones. Evitar la trivialización de su situación.
Ofrecer ayuda. Preguntar cómo puede ayudar de manera específica, en lugar de asumir lo que el otro necesita.
Fomentar la empatía. Crear un espacio seguro donde los compañeros se sientan cómodos compartiendo sus preocupaciones, si así lo desean.
Celebrar los éxitos. Reconocer el trabajo y los logros de los compañeros contribuye a un ambiente de trabajo positivo y de apoyo mutuo.
Más allá de lo normativo, estos cambios proponen una transformación profunda en la forma como se entiende el bienestar del trabajador. Se trata de construir una nueva cultura organizacional, una en que el autocuidado, la empatía y el equilibrio emocional no solo se permitan, sino que se promuevan activamente.