Cómo salir de deudas y recuperar el control financiero

Estrategias prácticas para reducir el endeudamiento y recuperar

 la tranquilidad en el hogar

Por: Luis Carlos Plata Martínez

Jefe de crédito y cobranza

La deuda, cuando se utiliza de manera responsable, puede convertirse en una herramienta para alcanzar propósitos que serían difíciles de cumplir únicamente con nuestros ahorros: comprar vivienda, estudiar, emprender, adquirir un vehículo, atender una necesidad importante o incluso darnos un gusto que podamos pagar responsablemente. El crédito nos permite disponer hoy de unos recursos y devolverlos gradualmente en el futuro, asumiendo el pago de intereses.

Sin embargo, el problema aparece cuando empezamos a acumular obligaciones sin revisar el efecto conjunto de sus cuotas. Actualmente, podemos comprar a crédito en almacenes, plataformas digitales, empresas de telefonía, aplicaciones financieras y comercios de todo tipo; a esto se suman los créditos de consumo, las tarjetas de crédito y otras alternativas de financiación. Una cuota puede parecer pequeña, pero varias cuotas pequeñas pueden ir reduciendo nuestro dinero disponible hasta dejarnos sin margen para ahorrar, atender un imprevisto o cubrir tranquilamente los gastos del hogar.

Por eso, antes de asumir una nueva obligación, es importante detenernos, evaluar nuestra situación y determinar si debemos realizar cambios para preservar o recuperar nuestra estabilidad financiera.

¿Cuál es nuestro nivel de endeudamiento?

Una forma sencilla de evaluar cuánto pesan las deudas en nuestro presupuesto es calcular qué porcentaje de los ingresos mensuales destinamos al pago de cuotas:

Nivel de endeudamiento = Total de cuotas mensuales ÷ Ingresos mensuales × 100

Supongamos que una persona recibe ingresos mensuales por $2’500.000 y paga las siguientes cuotas cada mes:

  • Crédito de libranza: $200.000.
  • Tarjeta de crédito: $150.000.
  • Crédito de vehículo: $500.000.

Las cuotas suman $850.000.

Entonces:

$850.000 ÷ $2’500.000 × 100 = 34 %

Esto significa que esta persona destina 34 % de sus ingresos mensuales al pago de créditos y otras obligaciones financieras. En otras palabras, de los $2’500.000 que recibe cada mes, $850.000 ya están comprometidos en cuotas de créditos u otras obligaciones financieras, por lo que solo le quedan $1’650.000 para cubrir vivienda, alimentación, servicios públicos, transporte, ahorro, salud, educación, entretenimiento y demás gastos del hogar.

No existe una clasificación única que determine cuándo el endeudamiento personal es bajo, medio o alto; sin embargo, como guía práctica, podemos considerar los siguientes rangos:

  • Hasta 20 %: nivel bajo.
  • Más de 20 % y hasta 35 %: nivel medio.
  • Superior a 35 %: nivel alto.

Por encima de 40 %, la presión de las deudas sobre nuestros ingresos merece especial atención. Estos porcentajes son referencias y no reglas absolutas, pues cada hogar tiene gastos, responsabilidades y condiciones diferentes; sin embargo, cuando identificamos que una parte considerable de nuestros ingresos está comprometida en el pago de obligaciones, es momento de actuar. A continuación, revisaremos algunos pasos y estrategias que pueden ayudarnos a organizar nuestras deudas, reducir progresivamente nuestro nivel de endeudamiento y recuperar el control de nuestras finanzas.

Primer paso: conocer todas nuestras deudas

Antes de aplicar cualquiera de estas estrategias, debemos elaborar un inventario completo de nuestras obligaciones. Para cada deuda, anotemos la entidad, el tipo de crédito, el saldo actual, la cuota mensual, la tasa de interés, el plazo inicial, las cuotas pendientes y la fecha de pago. También conviene identificar si la tasa es fija o variable y verificar los costos adicionales, como seguros.

Este ejercicio puede revelar que estamos pagando tasas muy diferentes o que mantenemos varias obligaciones pequeñas que reducen nuestra capacidad mensual. Con la información organizada, podremos tomar decisiones basadas en números y no solamente en la sensación de estar endeudados.

Estrategias para empezar a salir de deudas

1. Evitar nuevas obligaciones y liberar dinero

Mientras reducimos nuestras deudas, debemos procurar no adquirir nuevas obligaciones. El presupuesto será nuestra herramienta principal para identificar gastos que puedan disminuirse temporalmente y liberar recursos para acelerar el pago de las deudas, sin dejar de cumplir las cuotas pactadas de todas las obligaciones. Para aprender más sobre esta herramienta, los afiliados pueden consultar el artículo “El presupuesto personal: tu brújula financiera hacia un futuro próspero”, disponible en www.comfenalcosantander.com.co, en la ruta Créditos > Bienestar financiero.

Organizar las fechas de pago también ayuda a prevenir intereses de mora y a identificar cuánto dinero podemos destinar adicionalmente a la deuda priorizada.

2. Método bola de nieve

Consiste en ordenar las deudas desde la de menor saldo hasta la de mayor saldo. Mientras continuamos pagando las cuotas pactadas de todas las obligaciones, destinamos cualquier dinero adicional disponible a realizar abonos extraordinarios a capital sobre la deuda más pequeña, con el propósito de cancelarla lo antes posible.

Una vez terminamos de pagarla, tomamos el valor de la cuota mensual que quedó liberada y lo sumamos al pago de la siguiente deuda. Este procedimiento se repite sucesivamente hasta cancelar todas las obligaciones.

Su principal ventaja es la motivación: eliminar rápidamente una obligación genera sensación de avance. Su desventaja es que podríamos pagar más intereses si las deudas de mayor saldo tienen tasas elevadas.

3. Método avalancha

En este método organizamos las deudas desde la tasa de interés más alta hasta la más baja. El dinero adicional se dirige primero a la obligación más costosa, como las de tarjetas de crédito, mientras se mantienen las demás cuotas al día.

Financieramente, suele ser el método más eficiente, porque reduce primero las deudas que causan mayores intereses; sin embargo, puede requerir más paciencia si la obligación de mayor tasa también tiene un saldo alto.

4. Compra de cartera

La compra de cartera permite trasladar una o varias obligaciones a un nuevo crédito, en busca de una tasa de interés más favorable, una cuota mensual más manejable y una mejor organización de los pagos.

Esta alternativa puede ser una herramienta muy útil para unificar deudas, especialmente cuando tenemos obligaciones con tarjetas de crédito o créditos de libre inversión que suelen manejar tasas de interés más altas. Lo ideal es solicitar la compra de cartera mientras las obligaciones se encuentran al día, pues esto facilita el acceso a mejores condiciones y evita que la mora limite las opciones disponibles.

Si con la compra de cartera logramos disminuir el valor total que pagamos mensualmente, no debemos asumir nuevas deudas por sentir que recuperamos capacidad de pago: hacerlo podría llevarnos nuevamente al mismo nivel de endeudamiento. Por el contrario, lo más conveniente es destinar esa reducción mensual a realizar abonos adicionales al nuevo crédito, con el propósito de cancelarlo en el menor tiempo posible.

En Comfenalco Santander, pueden consultarse opciones de crédito de consumo con tasas favorables para compra de cartera, sujetas al cumplimiento de los requisitos, las condiciones de otorgamiento y las políticas vigentes.

5. Aprovechar los ingresos adicionales para abonar a capital

Cuando recibimos una prima u otro ingreso adicional, podemos destinar una parte a realizar un abono extraordinario a capital. Es importante solicitar expresamente que el dinero se aplique a la reducción del saldo de la obligación.

Al realizar el abono, podemos solicitar que se reduzca el plazo o el valor de la cuota. Si nuestro presupuesto nos permite mantener la cuota actual, disminuir el plazo generalmente ayuda a cancelar la obligación más rápido y a pagar menos intereses.

Salir de deudas no ocurre de un día para otro; requiere conocer nuestra situación, elegir una estrategia, mantener la disciplina y evitar que los cupos disponibles se conviertan nuevamente en deuda. Cada obligación que terminamos libera recursos y nos acerca a una vida financiera con mayor tranquilidad.

El objetivo no es vivir sin utilizar nunca el crédito, sino aprender a usarlo de manera consciente, y procurar que sea una herramienta para cumplir nuestros propósitos y no una carga que limite nuestro bienestar.

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