Las pausas activas son fundamentales para reducir el sedentarismo y la tensión física y mental. Su importancia radica en que aumentan la productividad, la concentración y el bienestar general, y disminuyen el estrés y el riesgo de trastornos músculo-esqueléticos.
Sandra Paola Ramírez
Fisioterapeuta, IPS Comfenalco Santander
En el mundo laboral actual, donde muchas de las tareas se realizan frente a una pantalla, pasar horas sentado se ha convertido en algo habitual. Sin embargo, esta rutina silenciosa puede traer consigo molestias en la espalda, el cuello o las muñecas, que afectan no solo el cuerpo, sino también la mente. Conscientes de esta realidad, el Ministerio del Trabajo ha impulsado estrategias que promueven la salud y el bienestar de los trabajadores, entre ellas las “pausas activas”, pequeños descansos que pueden marcar una gran diferencia en el día a día.
De la norma al hábito del bienestar
El trabajo moderno exige más que productividad: bienestar, salud y sostenibilidad. La Ley 1562 de 2012 sentó las bases para promover acciones preventivas frente a las enfermedades laborales, y reconoció las pausas activas como una medida clave dentro de los programas de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST). Más recientemente, la Resolución 1843 de 2025 profundizó este enfoque, que incorpora las pausas activas dentro de los Sistemas de Gestión de SST como un programa estructurado y medible, no como una actividad opcional o informal. Esto implica que las empresas deben diseñar, evaluar y ajustar estas pausas, de manera que realmente causen impacto en la salud de los trabajadores y eviten que se conviertan en un simple requisito burocrático.
Beneficios de las pausas activas
Adoptar las pausas activas como parte de la jornada laboral trae consigo múltiples beneficios físicos, mentales y organizacionales:
- Prevención del sedentarismo y de enfermedades músculo-esqueléticas
La mayoría de los trabajadores pasa cerca del 70 % de su día en posiciones mantenidas, ya sea sentados o de pie. Esta falta de movimiento reduce la oxigenación de los tejidos, lo que favorece la fatiga muscular, la inflamación y el dolor crónico. Las pausas activas contrarrestan estos efectos al estimular la circulación y reactivar el cuerpo. - Mejora de la salud mental y de la concentración
Moverse unos minutos también activa la mente. Estos breves descansos disminuyen la tensión, mejoran el flujo sanguíneo y reducen el estrés acumulado. De esta manera, las pausas activas se convierten en un recurso para recuperar la concentración, reducir errores y mejorar el clima laboral. - Incremento de la productividad y del compromiso organizacional
Cuando una empresa cuida de su gente, los resultados se notan. Invertir en bienestar fortalece la motivación, el sentido de pertenencia y el rendimiento. Estudios internacionales muestran que los entornos laborales que fomentan descansos activos presentan menores índices de ausentismo y rotación.
Escuchar el cuerpo: una lección industrial
Desde un enfoque técnico, podemos comparar nuestro cuerpo con una máquina de precisión: perfecta, pero no infalible. Así como los equipos industriales requieren mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo, nuestro organismo también necesita sus momentos de revisión, lubricación y ajuste. Las pausas activas son precisamente eso: un mantenimiento preventivo para el cuerpo humano; implementarlas cada dos horas, incluso en puestos ergonómicos, ayuda a evitar desalineaciones articulares, contracturas musculares y deformidades posturales, como la escoliosis o la hipercifosis (la llamada “joroba”).
¿Pausa activa o cambio postural?: no son lo mismo
Es común oír a trabajadores decir que ya hacen pausas activas porque se levantan al baño o van por agua; sin embargo, estas acciones corresponden a un cambio postural, no a una pausa activa. El cambio postural va desde algo sencillo, como retirar la mano del ratón cuando no se está cliqueando, revisar una carpeta en posición de pie hasta levantarse de la silla para recibir las impresiones que la máquina acaba de enviar. El cambio postural implica movimientos breves que reducen la tensión que se ejerce en las articulaciones.
La pausa activa, en cambio, consiste en dedicar unos minutos a estiramientos específicos que relajan los músculos más comprometidos durante la jornada, mejoran la flexibilidad y oxigenan el cuerpo. Es una actividad intencionada y consciente, diseñada para prevenir lesiones y restaurar la energía. El estiramiento alinea la fibra muscular y previene las contracturas o espasmos musculares causadas por la fatiga muscular por mantener posturas, muchas veces forzadas, y por malos hábitos posturales, como recostarse sobre el brazo con el que se usa el ratón, cruzar la pierna o escurrirse en la silla.
Claves para implementar pausas activas eficaces
Para que las pausas activas tengan un impacto real y no se limiten a un formalismo, es necesario aplicar un enfoque estructurado.
- Frecuencia y duración adecuadas. Se recomienda una pausa de máximo 5 minutos cada 90 minutos de trabajo continuo. Los trabajadores con restricciones médicas pueden requerir mayor frecuencia.
- Ejercicios adaptados al tipo de labor.
- En oficinas: estiramientos de cuello, hombros, muñecas y relajación visual.
- En plantas: caminatas cortas, ejercicios circulatorios y respiración consciente.
- Movilización física y relajación mental. Las pausas no solo deben estirar el cuerpo, sino también relajar la mente.
- Hábito de autocuidado. Capacitar y sensibilizar a los trabajadores es clave. Según la norma, las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL) deben brindar apoyo técnico; sin embargo, es una responsabilidad de la empresa garantizar la implementación.
- Evaluación de resultados. Monitorear la participación y analizar indicadores de bienestar permite demostrar que las pausas activas no son un costo, sino una inversión.
- Inclusión y diversidad. La Resolución 1843 de 2025 enfatiza que estos programas deben respetar la diversidad de género, creencias y condiciones de salud, y evitar toda forma de exclusión.
Las pausas activas son mucho más que un requisito legal: son una herramienta de salud preventiva, bienestar integral y sostenibilidad organizacional. Incorporarlas en la rutina diaria es reconocer que el movimiento es vida, que el bienestar no se impone, sino que se construye, y que moverse unos minutos realmente puede cambiar el día.
Referencias
- Congreso de la República de Colombia (2012). Ley 1562 de 2012. Por la cual se modifica el Sistema de Riesgos Laborales y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial No. 48.488.
- Ministerio del Trabajo de Colombia (2025). Resolución 1843 de 2025. Por la cual se regulan las evaluaciones médicas ocupacionales y la historia clínica laboral en el marco del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo. Diario Oficial.