El ahorro como uno de los pilares de la estabilidad financiera en el hogar

El ahorro, a menudo malentendido como una práctica de privación, es en realidad un poderoso vehículo hacia la tranquilidad y la estabilidad financiera; en el mundo de las finanzas personales, acumular riqueza no solo es cuestión de cuánto ganas, sino de cuánto logras conservar luego de pagar todos tus compromisos. 

Tal como se mencionó en el artículo “Educación Financiera para Generar Bienestar Familiar”, publicado en la edición anterior de esta revista, el ahorro se manifiesta como la piedra angular de una economía personal y familiar sólida, por lo que algunos expertos recomiendan ahorrar al menos un 10 % de nuestros ingresos, sin embargo, si no contamos con este porcentaje iniciemos con el que podamos para generar hábito.

Por ende, no es simplemente la fracción que se deposita en una cuenta bancaria o se guarda “bajo el colchón”; es el fundamento de un futuro seguro y el puente hacia la realización de sueños. Su importancia radica en su capacidad para:

  • Prepararnos ante cualquier imprevisto: La vida está llena de sorpresas, no todas agradables. Tener ahorrado un fondo de emergencia es tu red de seguridad ante lo inesperado, aquello que te permite hacer frente a tus gastos prioritarios (alimentación, arriendo, hipoteca, servicios públicos, etc.) en caso de imprevistos como quedarte sin trabajo. 
  • Ayudarnos a salir de “deudas malas”: El compromiso con el ahorro es un paso decisivo para liberarse del ciclo de las deudas, especialmente de aquellas que “estrangulan nuestra economía” con altas tasas de interés; por ejemplo, deudas con créditos informales, popularmente conocidos como gota a gota, paga diarios, entre otros.
  • Contribuir al cumplimiento de metas: Ya sea el techo propio, ese viaje soñado, o realizar una carrera técnica o profesional, el ahorro puede ser un motor que impulse tus metas para convertirlas en realidades tangibles.
  • Darnos seguridad financiera: Más allá de los imprevistos, contar con ahorros nos brinda la paz de saber que tenemos un respaldo frente a los vaivenes económicos.
  • Generar más ingresos: El dinero ahorrado puede crecer si se utiliza de forma inteligente. A partir del ahorro, podemos generar nuevas fuentes de ingresos a través de la inversión.  Esto requiere de una educación financiera que nos brinde las bases suficientes para evitar caer en fraudes y maximizar los rendimientos.

Sin duda, el ahorro es un hábito que puede contribuir de diversas formas al mejoramiento de nuestra calidad de vida y la de nuestras familias; por lo tanto, implementarlo en nuestro diario vivir debe ser una prioridad. Si sientes que no cuentas con dinero suficiente o que tus ingresos no alcanzan para ahorrar, a continuación, te presentamos algunos tips o consejos para iniciar tu camino hacia el ahorro: 

  1. Prioriza el ahorro: Al igual que un gasto fijo como el arriendo, el ahorro debe ser una línea inamovible en tu presupuesto. Comprométete a ahorrar un valor fijo mensual para que se convierta en un hábito. 
  2. Controla el efectivo: Llevar menos dinero en la cartera disminuye las tentaciones de gastos impulsivos. Asegúrate de llevar solamente el dinero necesario para tu día a día.
  3. Cocina en casa: Una estrategia sencilla para reducir gastos es sustituir las comidas fuera de casa por platos hechos en el hogar; si el dinero no te está alcanzando para llegar a fin de mes, esta es una buena alternativa a considerar. Eventualmente, podrás deleitarte en ocasiones especiales como cumpleaños, aniversarios, festivales, etc. Lo importante es mantener un equilibrio.
  4. Lista de mercado: Ir de compras con una lista previa evita adquisiciones innecesarias y promueve la disciplina de consumo. Asimismo, un estómago vacío es el peor consejero en el supermercado, por eso, ¡evita ir con hambre!
  5. Compras inteligentes: Evalúa la conveniencia de adquirir, al por mayor, aquellos productos de uso constante (aceite, arroz, papel higiénico, detergente, pastas, etc.), ya que en grandes cantidades son más económicos. De igual forma, al momento de comprar electrodomésticos, opta por productos que a largo plazo representen ahorros, como aquellos de bajo consumo energético.
  6. Puntualidad en pagos: Evita intereses de mora, manteniéndote al día con tus obligaciones crediticias. Esto, también aplica para el pago de servicios públicos, evitando costos por reconexión o sanciones monetarias. Para ello, ten una lista de todas tus obligaciones, junto a la fecha límite de pago mensual; de tal manera, será más fácil controlar los pagos y evitar algún olvido. 
  7. Planes a tu medida: Asegúrate de contratar servicios que se ajusten a tus necesidades reales, evitando el sobreendeudamiento o el pago por servicios que no uses (planes de datos móviles, servicios de plataformas streaming, entre otros). 
  8. Corta los gastos hormiga: Esos pequeños gastos diarios que no son prioritarios y que pueden sumar cantidades significativas al final del mes.

Para maximizar el ahorro, hay dos caminos: minimizar gastos o incrementar ingresos. ¡No caigas en la trampa de creer que no puedes ahorrar porque vives al día! Comienza revisando tus hábitos, puede que estén socavando tu capacidad de ahorro sin que te des cuenta.

En nuestra cultura nos han enseñado la ecuación tradicional del ahorro que se basa en una fórmula simple: Ingresos – Gastos = Ahorro. Esto significa que, después de recibir tu salario u otros ingresos, pagas tus gastos mensuales y lo que te sobra (si es que queda algo) lo destinas al ahorro. 

El problema con esta fórmula es que, muchas veces, el ahorro se convierte en una idea de último momento y, por consiguiente, puede que no quede dinero para ahorrar después de todos los gastos. Por eso, la invitación es a desafiar la ecuación tradicional del ahorro y cambiar el orden de los factores. 

¡No esperes a ver qué queda después de gastar!; mejor reserva primero tu porción de ahorro y luego ajusta tus gastos. Este cambio de mentalidad, de primero ahorrar y luego gastar, es fundamental para construir no solo riqueza, sino también un futuro sin estrés financiero.

Finalmente, es importante recalcar que tener unas finanzas organizadas y un hábito del ahorro no se debe relacionar con vivir en la escasez extrema, sino con disfrutar de una vida equilibrada y que se ajuste a nuestro nivel de ingresos, y a aquello que nos podemos permitir, sin entrar en sobreendeudamientos que se roben nuestra tranquilidad. 

La clave está en encontrar el equilibrio entre el presente y el futuro, asegurándote que ambos estén llenos de posibilidades y libres de preocupaciones financieras. Empieza hoy y mira cómo tu vida cambia para bien.

Por: Luis Carlos Plata Martínez,

Economista, Magister en Administración.

Jefe de Crédito y Cobranza, Comfenalco Santander.

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